Se logra mucho bien cuando quienes ocupan puestos de responsabilidad admiten que tienen limitaciones y que dependen del apoyo de otros. Ese reconocimiento fortalece los lazos entre los que poseen tal autoridad y los que se hallan sujetos a ella, lo cual fomenta la comunicación franca y afectuosa. La humildad de quienes están dispuestos a aceptar ayuda sirve de ejemplo a los que se encuentran en situaciones parecidas.
Sin importar dónde vivamos, quiénes seamos o qué edad tengamos, todos soportamos presiones a veces. Es parte de la vida en el mundo de hoy. Tales condiciones que amenazan la salud física o emocional someten a prueba la calidad de nuestra fe y entrega. En el trabajo, la escuela o en la familia pueden surgir situaciones difíciles. Asimismo, una enfermedad grave o un trauma del pasado quizá nos cause mucha tensión. Pero ¡qué tranquilizador es que otra persona ya sea en cualquier faceta de nuestra vida, nos anime con palabras y actos bondadosos! Es como un bálsamo sobre una piel irritada. Por consiguiente, si observamos que alguno de nuestros miembros de la empresa o seres queridos, se halla en ese estado, seamos un socorro fortalecedor para él. Por otra parte, si nos abruma un problema particularmente difícil, abramos la posibilidad de que otros nos ayuden. Sí. TOMEMONOS LAS MANOS TODOS! RIÁMONOS JUNTOS Y DISFRUTEMOS DE LAS OPORTUNIDADES QUE DIOS NOS DA PARA SER FELICES!!!

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